Chica de lujo – relato erótico

No suelo salir con mujeres, no tengo tiempo para todo el coqueteo y el tiempo que implica salir con una chica. Odio que me hagan demandas, me celen y este siempre sobre mi. Me gusta mi trabajo y me gusta tener tiempo libre para hacer mis cosas. Pero amo a las mujeres. Simplemente me vuelven loco sus cuerpos, sus curvas, sus coño. El coño de una mujer puede ser mi perdición.

Por eso siempre recurro a la maravillosa compañía de una escort en marbella. Mujeres bellas, educadas y no hacen demandas absurdas de mi tiempo. Escribo en el buscador de mi teléfono y los resultados me llevan a una página con escorts en marbella. Miro un poco hasta que mis ojos encuentran a Michelle.

Su cuerpo esbelto en las fotos me hace estremecerme, la deseo de forma instantánea y me siento un tipo con suerte cuando al entrar en contacto consigo una cita con ella. Nos encontramos la siguiente semana en un hotel cercano a mi trabajo. Ella llega puntualmente y eso me hace sentir profundamente satisfecho, la saludo con un beso y nos sentamos a beber un poco de champaña cara. Ella luce elegante y distinguida e instantáneamente parece leerme, porque deja su copa y se pone de rodillas para gatear hasta mi con una mirada hambrienta en los ojos.

Acaricia mis muslos con manos ligeras y pronto la siento abriéndome el pantalón, dejando libre mi polla completamente dura. Su pequeña mano comienza a trabajarme suavemente, como si estuviera mimando mi polla.

-Quiero ponerla muy dura para meterla en mi coñito jugoso -me dice ella a modo de confesión, haciendo que me sienta aun más cachondo.

Su mano masturba mi polla con el ritmo y la presión adecuada, sólo debo sentarme a disfrutarlo, relajándome en sus manos expertas. Ella hace unos pequeños sonidos entre gemidos y jadeos que me tienen en el borde constantemente.

Finalmente se detiene, sacando un envoltorio de su bolso, lo abre cuidadosamente con las manos y luego me mira picaramente.

-¿Te han puesto un condón alguna vez con la boca? -pregunta ella y yo niego con una sonrisa.

Coloca el latex en sus labios y con un movimiento seguro, me coloca perfectamente el preservativo y chupa un poco más, haciéndome temblar con el calor de su boca. Cuando ha tenido suficiente de mi polla, se aleja un poco y desnuda su cuerpo, mostrándome su piel suave, su vientre planto y esas tetas naturales tan bonitas.

La atraigo hacía mi y le chupo los pezones, haciéndola retorcerse de gusto. Cuando mi mano va a su coño depilado, la encuentro muy mojada, lista para montar mi polla, así que la empujo sobre mi y la dejo caer en mi polla dura. Y está jodidamente apretada, es el coño con el sueñan los hombres, el coño de una escort en marbella me tiene apretando los dientes para evitar correrme demasiado rápido.

Me la follo con gusto, hago que salte sobre mi y sus tetas rebotan en mi cara, haciéndome pescar sus pezones. La follo hasta que alcanzo el cielo y me corro con una fuerza impresionante.

Cuando regreso a mi casa esa noche, duermo como un bebé, totalmente feliz por haber encontrado una escort en marbella tan increíble.

Fin

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