Dos mujeres, todo lo que un hombre desea

Dos mujeres, es lo que todo hombre desea, y yo no soy la excepción.

¿Cómo no desear a dos mujeres a la vez? Si una boca bien usada puede llevarte a los niveles más altos del placer, dos bocas perfectamente sincronizadas pueden hacerte vivir experiencias magníficas, de esas que nunca se vuelven a repetir.

Pero siendo que soy, un hombre que ha visto y que ha hecho demasiado, sé que no es algo que se pueda hacer a la ligera, ni con cualquiera.

Es por eso que siempre que tengo ese loco y delirante deseo de estar con dos perfectas mujeres, siempre me decido por escorts en Marbella. Además de ser un lugar precioso, las escorts de Marbella hacen que todo sea mucho mejor, más placentero, más erótico, cubierto por una bruma de juego y seducción que me encanta.

Hoy, luego de un par de semanas de celibato, he decidido volver a vivir esa experiencia tan increíble, y he elegido dos chicas que enloquecerían a cualquier hombre, Carla y Eva.

Mientras las espero en el hotel, siento que mi corazón galopa, expectante por lo que vendrá. Y mi corazón corriendo en mi pecho, hace el que tiempo pase más rápido. Y así todo parecen milisegundos, ellas llegando, la charla, una copa de cava, y las ropas en el suelo. La lencería, de diferentes colores; las miradas lascivas que se lanzan y que luego me lanzan a mí, como una fiera que ha divisado a su presa; la aproximación a la cama, donde me encuentro sentado, que genera tanta tensión, y me pone a tope; y, por último, una boca y luego otra, encontrándose con mi boca. Una lengua, y luego otra, encontrándose con mi lenguas.

Cuando ellas se besan, siento que el tiempo vuelve a la normalidad, y puedo apreciar el espectáculo mucho mejor. La erección parece a punto de reventar en mis pantalones, y cuando me dispongo a sacártelo, la mano de Carla me detiene. Entonces son ellas quien me desvisten y hacen con mi sexo de las suyas, chupándolo, fritándolo, lamiéndolo; ambas turnándose, ambas deleitándose.

Y aunque las bocas se sienten tan calientes y tan húmedas, no es posible compararlo con la sensación de un coño apretado a tu alrededor, subiendo y bajando; más aún cuando también tienes un coño húmedo sobre tu boca, que te impregna de ese sabor de mujer que tanto excita a los hombres.

Los gemidos de ambas, aunque desacompasados, son una canción perfecta; muna me dice que me siente duro dentro, que quiere hacerme correrme, y que quiere sentir mi orgasmo; la otra me dice que no pare de lamerla, que le encanta sentir mi lengua húmeda en su coño húmedo, y que quiere tener un orgasmo en mi boca, que la haga sentir ese orgasmo.

Entre esas palabras se besan y se lamen, y entre el sonido de mi polla, de coños y de lenguas, me elevo hasta un sitio muy alto, donde el clímax es tan profundo y tan delicioso como puede ser el cielo y lo celestial.

Y una vez que me he deshecho del látex que cubre mi semilla, los tres entramos en el baño, para seguir con algo que es interminable, o que al menos lo será durante estas 24 horas.

Entrada anterior
Esta noche calurosa
Entrada siguiente
Fantasía en cuerpo de mujer

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

Menú

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información

ACEPTAR
Aviso de cookies