Escort de lujo latina

Algunas personas disfrutan del buen vino, otras de comidas deliciosas con platillos exóticos y maravillosos, mientras otro tipo de gente más hedonista, encuentra el verdadero placer en las cosas más insospechadas. Yo en cambio encuentro ese placer en el lugar más misterioso y excitante de todos, ese sitio entre las piernas de una bella mujer. Por lo tanto, puedo considerarme a mí mismo un catador de mujeres hermosas. Siempre estoy dispuesto a probar las virtudes de una chica consciente de su sexualidad y su poder. Casi nunca quedo insatisfecho con las sorpresas que me encuentro, pero definitivamente nunca repito.

Era una regla para mí, pensaba que repetir con una chica era como romper el papel de regalo para abrir un obsequio y luego tener que forrarlo nuevamente con papel para poder abrirlo una segunda vez. Ya sabes que te espera al quitar la cubierta y esa euforia combinada con la sensación de hallazgo se pierde fácilmente.

Pero hubo una sola chica que me hizo volver varias veces para descubrir uno a uno, sus más insospechados encantos. La bella Ariadna,

Siempre escuché de mis amigos decir que las mujeres latinas tenían algo especial, y que las escorts de lujo latinas, simplemente eran sorprendentes. Pero yo encontraba maravillosas a cada una de las mujeres por igual, todas tenían en la sangre fuego y todas sabían cómo disfrutar conmigo de ese indescriptible placer que proviene de la ausencia total de compromisos emocionales, donde únicamente la carne dicta el ritmo con el que chocan los sexos.

Pero Ariadna fue una sorpresa fascinante, que me hizo replantearme lo que mis amigos decían sobre las escorts de lujo latinas. Fue mi secretaria la que organizó la visita de la bella Ariadna a mi casa, por aquellos días había tenido mucho trabajo y largas reuniones que me imposibilitaron elegir yo mismo a mi bella acompañante. Cuando llegó, llevaba un vestido rojo y su hermoso cabello suelto caía hasta esas caderas anchas.

Era tranquila y educada, me saludó con la misma familiaridad respetuosa de un par de amigos que se conocen realmente bien. Cuando la invité a mi cama descubrí que debajo de aquel vestido rojo no llevaba absolutamente nada, solo su piel perfectamente bronceada y suave en todas partes. Aquello me impactó muchísimo, casi esperaba apreciar un modelito bastante sugerente de Victoria Secret’s, pero ahí estaba Ariadna, desnuda debajo del vestido.

Se rio suavemente ante mi sorpresa y se subió a la cama, luego de abrir la piernas comenzó a tocarse suavemente y me dijo con aquel acento caribeño “Quiero que me llenes por completa” casi sentí correrme en mis pantalones luego de escucharla hablar. Encontré en sus piernas la liberación un número incontable de veces esa noche y desde entonces, cuando me aburro de abrir nuevos regalos, le pido a Ariadna que me visite en casa para una de esas noches salvajes, en las que su voz aterciopelada me dice las cosas más sexys mientras mi polla la llena profundamente.

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