Fantasía en cuerpo de mujer

Era finales de primavera cuando llegue a la cuidad en un viaje de negocios, dispuesto a conocer aquel lejano país en Europa. Los primeros días me los pasé metido en la oficina de la empresa, haciendo mi trabajo con esmero, para cuando llegó el viernes concluí que era momento de permitirme una experiencia especial. Luego de una mañana cerrando tratos y una tarde paseando por Marbella, al llegar la noche sentí que necesitaba algo especial para concluir la maravillosa experiencia. Quería un fin de semana que nunca olvidaría en ese increíble país. Bastó con una búsqueda rápida en la web y la mejor pagina de escorts de lujo en Marbella.

Mujeres hermosas en lencería me reciben al abrir la pagina web. Todas maravillosas y con una elegancia innegable, salta a la vista que son verdaderas escorts de lujos, profesionales y seguras de si mismas. Exactamente el tipo de mujer que cualquier hombre mataría por tener se su brazo en eventos importantes y luego, más tarde en la noche, tenerla en su cama tendidas como diosas dispuesta a dar y recibir placer de la forma más libre y lasciva posible.

Pero entre todas las bellezas que podían acompañarme a vivir esta experiencia mágica, fue Samanta la que me llamó más la atención.

Concertar una cita para ese mismo fin de semana fue posible y me sentía un hombre afortunado. Decidí llevarla conmigo a un lujoso bar a orillas de la playa y verla con aquel vestido blanco que contrastaba con su piel, me hizo sentir como un adolescente emocionado. El carmín de su pintalabios manchando ligeramente la copa de vino me tenía emocionado con la idea de besar esos hermosos labios.

Cuando la noche se hizo más oscura, juntos volvimos a mi habitación de hotel, con esta hermosa escorts de lujo, todo fluía con total naturaleza y me encontré a mi mismo siendo desvestido por aquellas cuidadas manos de mujer joven. Su boca se sintió dulce contra la mía y la devoré con ansias, deseoso de fundirme completamente con ella. Su lengua deliciosa enredándose con la mía me lleno de un calor que no había sentido en muchos años y cuando menos lo esperé, ella me empujó suavemente para caer recostado en la cama, para mostrarme con un movimiento fluido, que no traía absolutamente nada debajo del vestido blanco.

Tomó un condón de la mesa de noche y cayendo de rodillas, abrió la cremallera de mi pantalón con una mirada picara en los ojos, mi cuerpo se sentía a punto de estallar en cualquier momento y para mi sorpresa, Samanta parecía entender perfectamente lo que necesitaba. Con una habilidad deliciosa, me puso el condón con la boca y se trepó sobre mí. Entrar en ella fue como entrar en el paraíso, su cuerpo me daba la bienvenida en su sexo húmedo y resbaladizo. Me montó hasta que vi las estrellas y me sentí verdaderamente complacido al mirar su cuerpo desnudo sobre mí luego de bajar de mi orgasmo.

Al día siguiente tomé un vuelo de regreso a mi lejana ciudad, pero sin lugar a dudas nunca olvidaré a Marbella y sus escorts de lujo.

, ,
Entrada anterior
Dos mujeres, todo lo que un hombre desea
Entrada siguiente
Una diosa en tacones altos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

Menú

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información

ACEPTAR
Aviso de cookies