Fijación oral

Encontré esta agencia de escorts gracias a un buen amigo que trabajaba en mi oficina. Las ganas de cumplir mi fantasía de estar con otra mujer, me hizo contactar con una hermosa española llamada Cristina con quien concerté una cita en un elegante hotel en las afuera de la ciudad. Ella llegó a la habitación luciendo un vestido azul eléctrico realmente hermoso y con el cabello largo suelto.

Me beso al llegar, como una forma de saludarla y respondí tímidamente a su beso, ansiosa de llegar a más, pero sin el valor de hacerlo. Bebimos una copa mirándonos intensamente y antes de que ella tomara el control de la situación, le expliqué lo que quería hacerle.

                —Quiero lamerte —le dije de pronto, mordiendo mis labios— me gusta la sensación de algo contra mi boca y me gustaría probar tu cuerpo, que me enseñes como disfrutas que te coman.

Ella pareció brevemente sorprendida, pero con una sonrisa de deleite aceptó darme lo que quería, así que se adelantó a la cama y con un movimiento elegante dejó caer el vestido, mostrándome que estaba desnuda debajo de la prenda.  Su cuerpo era curvilíneo, delgado, elegante y cubierto por una piel suave como el terciopelo, sus pechos eran dos montículos cremosos coronados por un par de pezones rojos como cerezas y su sexo era una gloriosa hendidura totalmente depilada, que hacía que mi boca salivara.

Quería lamerla entre sus piernas y ella pareció adivinar mis pensamientos porque se sentó sobre el borde del colchón y se abrió ampliamente de piernas, abriendo su sexo como una flor húmeda, dispuesta a ser devorada por mi boca inexperta, pero hambrienta de lo que ella tenía para mí.

Me lamí los labios con deseo y me acerqué hasta ella, arrodillándome al llegar para quedar frente a su sexo. El olor de su excitación me golpeó con fuerza haciéndome jadear, era dulce, almizclado y delicioso. Le di un beso en el monte de venus antes de mirarla con nerviosismo, ella me sonrió instándome a que continuara explorándola un poco más abajo.

La piel era caliente contra mis labios húmedos y besar su clítoris fue un momento electrizante que me hizo empapar mis bragas, chupe con suavidad al principio, justo como me gustaba y a medida que sus caderas comenzaron a buscar mi boca, profundice las succiones y los lametazos. Estaba totalmente fuera de control sintiendo aquel sexo delicioso latir bajo mi boca. Cristina me detuvo brevemente para desnudarme y darme un beso intenso que nos hizo caer a la cama, rápidamente me hizo acostarme en el centro y con un movimiento elegante puso su culo en mi cara, hundiendo la suya entre mis piernas.

El primer lametazo me hizo saltar de sorpresa, el segundo me hizo apretar los ojos con fuerza y apartir de ese momento, nuestras leguas pelearon furiosamente contra el sexo de la otra para lograr que alguna se corriera primero. Curiosamente el orgasmo me llegó muy pronto, justo antes de que los jugos de mi hermosa escort me empaparan la barbilla en un mojado orgasmo.

Fue glorioso.

Una verdadera fantasía hecha realidad, eso era esa escort de lujo.

Fin.

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