Los sueños si se hacen realidad

Hace un mes, o algo así (cuando te encuentras en un estado febril como en el que yo estaba, la sensación del tiempo se diluye), tenía un sueño erótico que se repetía una y otra vez.

Una ama, con grandes tacones y un antifaz, me ataba a una cama y daba rienda suelta a todas mis fantasías.

Me hacía todas aquellas cosas con las que alguna vez he fantaseado en el trabajo, en el coche de camino a casa, incluso en el gimnasio viendo a algunas chicas.

Esa ama era cruel, tan concentrada en su placer… pero todas las cosas que me hacía me elevaban hacia el cielo.

Los sueños no siempre se convierten en realidad pero yo se que, si quieres poder disfrutar como en tus sueños, tienes que encontrar una forma de hacerlo y creo que no hay una mejor forma de disfrutar con una mujer que con una mujer experta en dar placer.

Más aun, con una mujer experta en someter.

Fue de esta forma que terminé en las manos de Chantal.

Una de las cosas que más me excita cuando se trata de una Escort en Marbella, es el trato con ellas. Porque, mientras estamos hablando sobre todas aquellas cosas que nos gustan y que haremos, es un trato sumamente cordial y respetuoso. Pero, dada la naturaleza de aquello que me gusta, cuando es momento de la verdad, entran en el papel como en verdad tienen que hacerlo, transformándose. Y nadie se transformó como Chantal, cuya personalidad dulce y amable se volvió en e4sa ama cruel con la que estaba soñando durante tanto tiempo.

Creía que volvía a caer en ese sueño febril que tenía. El placer se agolpaba en mi cuerpo, corriendo por mi sangre, volviéndome loco.

No podría describir con exactitud en todo lo que consistió aquella sesión, que fue muy larga a petición mía. Aunque ella tenía intención en terminarla, pues pensaba que yo no podría soportar ese suplicio que tanto deseaba, le demostré que soy un hombre hecho y derecho, especialmente cuando se trata de ser castigado placenteramente por una dama. Aguanto todas las humillaciones a las que ellas son capaces de someterme. Con agrado permito las vejaciones más dolorosas y deliciosas en mi cuerpo, incluso aquellas que más me transgreden. De buen grado lloro y disfruto en partes iguales de aquello que mi ama cruel y hermosa tiene para darme.

En mi sueño, creo recordar, de a momentos pensaba que esa mujer que me estaba castigando era una diosa. Luego de un largo rato (no podría decir cuanto tiempo pasó) de castigarme sin permitirme correrme, mi ama tuvo esa única benevolencia. Yo ardía en el deseo de penetrarla, pero tampoco quería que ella me lo permitiera. Con su mano, me frotó hasta que me hizo correrme, de una forma tan deliciosa que creía que perdería el conocimiento.

Hubo otros encuentros con Chantal en los que estuvimos de una forma más convencional. Yo disfruto del sexo convencional de vez en cuando, porque hay algo de magia en ello. Pero siempre volvía a tener esos sueños febriles en los que era sometido y luego, de alguna forma, tenía que vivirlos.

Con el paso del tiempo, Chantal se convirtió en la diosa que me castigaba en sueños.

Quizás los sueños si se hacen realidad.

El fin.

Entrada anterior
Agua cayendo de su cuerpo – Relato erótico
Entrada siguiente
Una mujer de ensueño

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

Menú

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información

ACEPTAR
Aviso de cookies