Motivación deliciosa – relato erótico

Me despierto el lunes en la mañana para iniciar la misma rutina de los últimos cinco años, me ducho, desayuno mi café con una tostada y salgo al trabajo. Mi trabajo de oficina es mentalmente extenuante, las largas horas sentado me dejan el cuerpo adolorido, estar en esa silla es una tortura. Necesito relajarme y desconectar completamente de todo. Se me ocurre la idea de buscar en internet para encontrar alguna escort en marbella.

Quiero una hermosa mujer que me ayude a olvidar mis problemas un rato, porque esa siempre ha sido mi mayor debilidad, las mujeres. Algunos hombres consumen drogas, otros beben hasta perder la consciencia, mi adicción es la piel sedosa de una hembra, sus labios húmedos y aliento caliente, incluso el olor de su cuerpo. Me pongo duro de solo pensar en eso.

Al buscar alguna escort en marbella, termino por encontrar a Lulu. Su cuerpo lleno de curvas me hace tomar un aliento profundo y al leer su presentación decido que la quiero, mejor dicho, la necesito. Me pongo en contacto para recibir un masaje de sus hábiles manos y la cita queda pactada para ese viernes en la tarde en un discreto hotel.

Me paso el resto de los días anhelando a la hermosa escort en marbella. El día previsto espero en la habitación y cuando escucho el suave toque en la puerta me estremezco, ella me saluda al entrar en la habitación, me pide que me relaje y se hace cargo de todo.

Me desnuda con suavidad, incluso me saca los zapatos y me hace tumbar en el centro de la cama, luego se desnuda y saca algunas cosas de su bolso de manos. Cuando sus manos aceitadas tocan mi espalda, desconecto totalmente. Masajea cada nudo en mi cuerpo, mis hombros siempre tensos se ponen blandos en sus manos expertas, el dolor en mi espalda baja desaparecer y aun cuando estoy totalmente relajada sigue llevándome al cielo pero esta vez despertando mi cuerpo.

Siento mi cuerpo encenderse, me giro para quedar boca arriba y sus manos, siempre aceitadas, me tocan donde más las necesito y me pongo a temblar de placer. Toma mi polla con un agarre firme y la trabaja incluso mejor que yo mismo, porque sus manos están suaves y calientes.

-¿Quieres correrte? -pregunta con una sonrisa sexy y sólo alcanzo a asentir con la cabeza.

Sus movimientos se hacen más acelerados, más profundos, su mano me exprime una y otra vez, estoy gimiendo y retorciéndome, me siento en el cielo y acercándome cada vez más a ese placer total. Su pulso no falla en ningún momento, me lleva directamente al final feliz y me corro más fuerte de lo que recuerdo haber hecho alguna vez. Me he quedado en blanco y ella amablemente masajea mi cuerpo un poco más.

Para cuando llego a mi casa, me siento un hombre satisfecho y feliz. Inevitablemente busco nuevamente a mi escort en marbella, deseoso de verla la próxima semana y cuando llega el lunes, me siento un hombre motivado.

Fin

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