Primera vez con una escort de lujo

Paula siempre había estado con tíos, pero esto no la satisfacía. Incluso llegó a pensar muchas veces que sufría de una enfermedad, porque no podía ser que ningún encuentro la dejara satisfecha, lo suficiente para al menos decir que disfrutaba del sexo. Pero había algo dentro suyo que el problema no era ella, sino que eran ellos, así que luego de un encuentro que no salió del todo bien tomó una decisión que cambiaría su vida por completo: probar estar con  una chica, que a pesar de sonar sencillo, para ella era aterrador. Pensó entonces que quería ir al grano, solo hacerlo y comprobar de una vez por todas si le gustaban o no las mujeres, por lo tanto tomó la decisión de contactar una escort de lujo.

No sabía cómo ligar con una chica y no quería que eso entorpeciera la oportunidad del que podía ser un buen sexo, ya tendría tiempo para aprender. Con una escort de lujo era más sencillo, pues era solamente marcar un número y concertar una cita. Eso hizo Paula, sintiéndose aterrada al dirigirse al lugar, pensando muchas veces en echarse para atrás. Pero algo dentro suyo le decía que siguiera, la excitación del momento, la sensación de estar haciendo algo malo, las fotos de la chica que se veía muy sensual, todo parecía ser una bomba dispuesta a encender el deseo dentro de ella.

La escort de lujo la recibió en un piso discreto. Era una mujer de acento latino, con un cabello negro liso larguísimo y unos atributos tan perfectos que Paula los consideraba imposibles. Sin embargo ahí estaba esa chica frente a ella, mirándola incluso con deseo, dispuesta a experimentar con ella. Mirándola, Paula sintió una puntada en la entrepierna, comenzando a tomar por positivo aquel encuentro.

Paula le comentó su situación y la chica, comprensiva, la escuchó atentamente. Luego de que hubieron terminado de charlar, se levantó, sirvió un par de copas y le ofreció una a Paula, que la bebió rápidamente. Luego charlaron un poco más, sin apuros, como un par de amigas, entrando en confianza. Mientras tanto, la chica, siendo una escort de luja y por lo tanto una profesional, se iba acercando más a ella. Sin que se diera cuenta, zanjaba el espacio entre ella y paula, tocándola, primero de forma discreta y luego un poco más picante.

El beso surgió sin aviso previo, siendo bien recibido en los labios húmedos de Paula. La chica, como buena escort de lujo, sabía donde tocarla para estremecerla debajo de sus dedos. Paula, con la mente un poco nublada por la situación y la copa, se dejaba hacer, recibiendo placer como nunca en su vida había experimentado. Aquellas manos suaves la tocaban como jamás hombre alguno había hecho, enloqueciéndola…

Entonces comenzó a ser desnudada mientras su compañera se despojaba de todas sus ropas también. Paula tocó los pechos de la chica, sintiéndose llegar al punto máximo del éxtasis. Pero no llegaría al punto máximo de placer así, con tacto, sino recibiendo la mejor comida de coño de su vida, propiciada con tanta maestría que tardó muy poco en tener un orgasmo debajo de la boca experimentada de escort de lujo de la chica, que también había salido complacida del encuentro, agradada por estar con una chica tan linda como Paula.

Desde entonces, Paula dejó de intentar estar con tíos porque supo que lo suyo eran las chicas. Pero algo no dejó de hacer, y eso fue mantener encuentros con escorts de lujo porque, según cuenta Paula, nadie sabe hacerlo como ellas.

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