Vine al sur porque fui invitado a una conferencia sobre historia por un queridísimo amigo. Un congreso que versaría sobre cuestiones del Derecho Romano y blah blah, esas cosas.

La verdad es que no quería venir en primer lugar, pero como a un amigo no se le puede decir que no, pensé que lo mejor que podía hacer era intentar divertirme y que la conferencia no me aburriera en exceso. Siendo mi amigo alguien a quien conozco desde hace años, está en conocimiento de que yo disfruto de la compañía de mujeres experimentadas que saben cómo complacer a un hombre. Él también es de mi parecer que es mil veces mejor una de gran pericia que una novata a la cual le tienes que enseñar.

Conociendo él mis aficiones, una de las trampas que utilizó para hacerme venir fue decirme que las mejores escorts de España están en Marbella.

Yo suelo ser muy escéptico, pero decidí que tomaría el asunto en mis manos y que llegaría al fondo de ello.

Así que con la conferencia de Derecho Romano todavía zumbándome en la cabeza, me puse en contacto con una chica estupenda, cuya piel tostada en las fotografías me parecía de lo más excitante. Por suerte tenía disponibilidad par mi y pudimos acordar rápidamente dónde encontrarnos.

Estando en su compañía, mis sentidos se veían cargados por tal voluptuosidad.me sentía como me gustaba sentirme, en compañía de una hembra que sabe como complacer a un hombre de forma debida.

Recuerdo que le dije que había salido de una conferencia y que quería olvidar todo lo que me habían dicho en ese lugar, y que el espacio en mi cabeza que estaba ocupando aquello, quería que fuese ocupado por ella, desnuda, sobre mí.

Me sonrió con una sonrisa bellísima de dientes blancos, que brillaban en medio de su rostro de piel tostada y excitante, con un perfume dulce y delicioso, que invitaba a devorarla.

Ella se hizo cargo de mi como la experta que era, despertándome al acariciarme con suavidad y extrema pericia, como solo una mujer conocedora de los misterios del sexo sabe hacer.

Savannah ese era su nombre, era joven, y podía respirarlo en su piel. Para mí, mejores años habían pasado, pero podía disfrutar en tener a una chica de tal magnitud entre mis brazos. Especialmente, podía rendir y dejarme servir, sirviendo yo también para que el placer pudiera propagarse por nuestros cuerpos.

Así que mientras ella se sumergía en mi erección, atragantándose, yo me sumergía en su entrepierna, llena de una humedad deliciosa que me hacía delirar. Su pelo rulo y negro me hacía cosquillas y me excitaba a la vez.

Cambiando de posición, ella se subió sobre mi y me cabalgó como las amazonas cabalgaban sus caballos, con frío y con presteza, con gemidos y movimientos orgásmicos, que me hacían volar y perder la cabeza.

Y quise terminar ahí dentro, pero ella quiso recibirme en la boca, y me exprimió hasta sacarme todo el juego que ella misma había preparado. Y me siguió exprimiendo durante un par de horas más. Había ido a aquel lugar a divertirme, y mientras siguiéramos pasando un buen rato, no deseaba que terminara…

Tiempo después, cuando mi amigo me preguntó por mi experiencia en la ciudad, tuve que admitirle que tenía razón: las mejores escorts son las escorts en Marbella.

Entrada anterior
Los sueños si se hacen realidad

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

Menú

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información

ACEPTAR
Aviso de cookies