Una mujer deseosa follando con dos escorts de lujo

Con una bata de seda, igual que la primera vez, me recibe una escort de lujo en su piso, con una botella de champaña. Al comunicarnos, le pedí que eligiera otro componente para nuestro encuentro de su elección. La última vez, mientras me tocaba, me permití fantasear con que ella y su amante me poseían entera, haciéndome sentir tan mujer como nunca me he sentido. Es una sorpresa cuando veo a una mujer morena sentada en los muebles donde la última vez conversamos sobre mis gustos. Me sorprende su elección pero la acepto, confiando en su criterio.  

            Ambas escort de lujo me llevan tomándome de las manos a una habitación con una enorme cama en medio, donde se deshacen de sus batas de seda para exhibir frente a mi cuatro pechos redondos y firmes con los pezones erizados por la excitación, los míos, duros como piedra, parecen a punto de rasgar mi ropa. Una mujer a mi derecha y la otra a mi izquierda besan mi cuello en diferentes secciones, pasean por mis clavículas y bajan a mis pechos, duros debajo de la ropa. No tardan en irme desnudando de arriba abajo para comerme como si de una pieza de carne se tratara, yo las dejo hacer, sabiéndome la pieza central del momento de placer.

            Me mantengo de pie aunque el tacto y las lamidas de las escort de lujo tienen mis piernas temblando como gelatina. Solo cuando terminan de quitarme el pantalón y los tacones, me permiten acostarme en la cama a recibir el placer que sus dos cuerpos me propician. Boca arriba me echo y ellas dos se disputan mis agujeros, una por la puerta trasera, la otra por la puerta más convencional me lamen, me chupan, me acarician y me disfrutan. De mi coño brota humedad que ellas consumen como si de un néctar se tratara y yo me retuerzo.

            Es entonces cuando la morena se coloca un arnés. Me abre las piernas con firmeza y me penetra como si de un a polla real se tratara, pero sé que no es así, que detrás de ese pene de plástico que me penetra, hay un coño húmedo como el mío y eso me pone aún más. En este punto, de mi boca no salen gemidos sino gritos y pido a gritos el coño y el culo de la escort de lujo que primero me recibió, mi preferida. Ella se sienta en mi cara mientras lame mi clítoris en un delicioso 69. Levanto un poco la cabeza para ver como la morena saca su miembro falso de dentro de mí y como la otra lo chupa, disfrutando de mis fluidos mientras lo humedece para metérmelo de nuevo.

            Clavo mis garras en el culo duro de la escort de lujo que me está ahogando en su coño mientras el ritmo de penetración en el mío propio de acelera. Ambas mujeres me sienten vibrando bajo sus bocas y sus manos, saben que me están llevando a un punto de placer al que nunca había llegado y yo deseo gritar con todas mis fuerzas pero apenas puedo respirar ahogada en ese coño tan delicioso. Quiero gritar con fuerza pero mis gritos son ahogados en el interior de la escort de lujo que tanto placer me está dando. El orgasmo llega así, llevándose mi mente a un lugar que nunca antes había visitado y al que solo vuelvo cuando esas dos mujeres me follan. Luego de ese encuentro, resolví que a partir de ese momento, las sesione fueran de tres y no de dos. Más coños, más placer.

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